martes, 24 de septiembre de 2013

¿Cuántas posibles formas de vida hay?

Hoy quiero acercarles una pregunta amigos oyentes: ¿cuántas posibles formas de vida creen que hay? Estuve pensando en esta cuestión esta semana a raíz de enterarme de la historia de una familia. Generalmente pienso de mi misma que soy una persona abierta a aceptar las diferencias. Esta es, creo yo, una característica de mi personalidad. Pero, como habitualmente me pasa, la vida me enseña cosas y muchas veces me hace sentir que no sé nada! Y lo digo con alegría!!
Estuve leyendo acerca de una familia inglesa llamados Los Schinas o mejor dicho, los tripulantes del Mollymawk: Nick y Jill son los padres y viven en un barco con sus 3 hijos desde siempre, de hecho los niños nacieron en alguna isla o en el barco mismo. Sus hijos se llaman Ceaser, Xoe and Roxanne y tienen un perro que se llama Poppy. Ellos se describen a sí mismos como una típica familia de clase media, que viene de un pueblo también de clase media en Inglaterra. O en sus palabras, “2 de nosotros venimos de ese frío, gris y sobrepoblado país, el resto viene del mar y de las tierras del sol y la felicidad.”  Jill que es la madre y escritora del grupo dice, “no tenemos una casa pero tampoco queremos tener una casa.” Comenta que la sola idea de permanecer en un mismo lugar les parece tenebrosa. Navegan con sus hijos y su perro adonde quieren ir y se quedan en los lugares que visitan el tiempo que desean o el que se los permite las oficinas de inmigración de los lugares a los que llegan.
Jill dice que las cosas preferidas de la familia son los atardeceres, las islas, las grandes ballenas,  hacer nuevos amigos, el vino tinto, los idiomas extranjeros. Y las cosas que más les dan miedo son las olas enormes, los vientos de tormenta, los oficiales de inmigración y pensar en quedarse sin agua potable. Cuenta que el dinero es siempre un problema pero que la van llevando. Dice “trabajamos cuando debemos o cuando aparece alguna oportunidad.” Igualmente expresan que no tratan de vivir como se vivía en el siglo pasado, tienen computadora y gps, aunque prefieren navegar guiados por el sol y las estrellas.
Sus hijos se educan con el sistema de escuela en la casa. Pero dice que es erróneo pensar que son los únicos que viven así, dicen que hay miles de personas como ellos de todas las nacionalidades. También comenta que hay mucha gente que sueña con vivir como ellos pero les da miedo el tema del clima pero Jill comenta que pensar en eso es como pensar en que podes tener un accidente de auto, no pasa todos los días. En cambio expresa que una pesadilla para la gente de mar no es despertarse en la noche pensando que se puede caer el mástil del barco o que se soltó el ancla, por lo menos no es lo que habitualmente piensan. El horror para ellos es hacer colas en los cajeros automáticos, andar en micro, escuchar a los autos andando por el pavimento o mirar hacia arriba y ver un techo en vez del cielo. Ella comenta “el patio de la casa de unos es la jungla para otros”.
Igualmente, a pesar de ir navegando por donde les gusta el Mollymawk tiene una misión: llegar a Tierra del Fuego y a los canales chilenos. Pero cuenta que para ellos navegar no es sólo un medio para llegar algún lugar o una placentera manera de vivir. Para ellos la navegación es uno de los mejores inventos que se han hecho. Pregunta, qué otro invento se ve tan hermoso y al mismo tiempo funciona tan bien. Pero va más allá, en qué otra cosa el hombre encaja con los elementos de una manera tan perfecta que navegando.

Y para ustedes queridos oyentes ¿cuál es su manera de navegar la vida?
Vicky Detry

sábado, 21 de septiembre de 2013

Pensar la muerte

Hoy me gustaría reflexionar con ustedes sobre la posición del hombre en diversos períodos de la historia con relación a la muerte.
Es parte de la esencia del hombre no sólo su instinto de autoconservación, sino también su posición ante la muerte. La muerte es un hecho tan esencial y básico que es parte del fundamento de la noción de hombre. Los griegos, en la tragedia, intentan expresar la visión trágica del mundo que se manifiesta en la idea de fugacidad, es decir, en el hecho radical de la muerte. Así, la muerte surge como soporte ontológico de la tragedia y a la vez la tragedia, como arte, funciona como una catarsis frente a esa visión trágica. El héroe trágico, es el que toma clara conciencia de que la muerte es el límite vital de la condición humana, pero a la vez es el que puede enfrentarse a esta realidad afirmando el deseo por la vida. Para los griegos, especialmente aquellos que sostenían la religión olímpica homérica, la muerte implicaba el paso al Hades, lugar de los muertos, en el que sólo quedaba una sombra del cuerpo (psique). No existía para ellos, a diferencia de los cristianos, una vida más allá de la muerte, una salvación trascendente.
En la Edad Media cristiana aparece el concepto de muerte mística. El héroe cristiano, si bien comparte algunas de los rasgos del héroe griego, tiene como principal característica la búsqueda de su salvación. Es en este sentido que aparece el tema de la muerte mística. Así, la vida presente se vuelve una especie de muerte, ya que la verdadera vida, la real era la que venía después de la muerte del cuerpo. Era una operación espiritual mediante la cual el hombre lo que hacía era adelantar su propia muerte o anticipar la verdadera vida durante la experiencia mística. Esta muerte mística podía incluso llegar a tener una dimensión sensorial Podemos observar un ejemplo en los poemas de San Juan de la Cruz (1).
Vivo sin vivir en mí
Y de tal manera espero,
Que muero porque no muero.
………………………………………………..
Esta vida que yo vivo
Es privación de vivir;
Y así, en continuo morir
Hasta que viva contigo.
Oye, mi Dios, lo que digo:
Que esta vida no la quiero,
Me muero porque no muero.

El mito de la vida eterna es un tema siempre presente en las diferentes culturas. El deseo de inmortalidad se ha desarrollado a través de las religiones, de ritos fúnebres, en la modernidad de manera secular a través de la idea del paraíso social o del paraíso proporcionado por el progreso (finales del siglo XIX) y también a través del arte. A partir del siglo XX va a surgir la utopía biológica con sus dos vertientes: por una parte, el mito de la eterna juventud, logrado a partir de la cirugía estética a la que se suman diferentes terapias alternativas y por otra, la inmortalidad o eternidad que detiene la frontera radical de la muerte (autotrasplantes, células embrionarias, trasplante de órganos).
En la Grecia Antigua tanto como en la Edad Media el hombre encontraba a través de manifestaciones artísticas y culturales una manera de aproximarse a la comprensión de la muerte. En la actualidad la utopía biológica crea un mundo que todo el tiempo intenta ocultar, disfrazar la muerte. En una sociedad donde lo valorado es  producir y consumir, el que muere, y en consecuencia sale de la cadena producción/consumo, genera poco o nada de interés a la comunidad.
Hablamos de una negación de la muerte, ya que se considera que la muerte se convirtió en un tabú dentro de la sociedad occidental. Ese espacio antes ocupado por la muerte ahora es ocupado por la publicidad y la propaganda. Rafael Argullol llama a este efecto el vértigo inmóvil: “La muerte requeriría de una lentitud y de una pausa, una capacidad de detenerse que produciría terror”. Es necesario un permanente bombardeo de estímulos para ocupar ese espacio vacío y así evitar la reflexión. La necesidad de un movimiento continuo supone o deja en evidencia la imposibilidad de detenerse para así permitirse pensar.

Acercarse a la idea de la muerte no significa proponerse pensar en ella, sino dejar espacios vacíos, hacer lugar para que puedan surgir espontáneamente nuestros pensamientos.
Natalia Peroni

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Perderse para encontrarse

Hoy les propongo que hablemos sobre perderse para encontrarse. Este fue el caso de Cheryl Strayed, una mujer que a los 22 años pensó que lo había perdido todo: su madre había muerto, su familia estaba totalmente desintegrada y su matrimonio destruido.
4 años después, sin nada más que perder tomó la decisión más impulsiva de su vida. Sin ningún tipo de entrenamiento o experiencia decidió cruzar más de 1000 millas a pie desde el Desierto de Mojave a través de California y Oregon hasta Wahington. Y decidió hacerlo en solitario. Ella dice que este viaje tuvo 3 comienzos: el primero, al pensar en hacerlo. El segundo al tomar la decisión consciente de hacerlo y el tercero las semanas de preparación, comprando lo necesario y empacando todo, incluidos renunciar a su trabajo, finalizar su divorcio, vender todo lo que tenía, despedirse de sus amigos y visitar la tumba de su madre una última vez. Y luego, mucho después de realizar el viaje se dio cuenta que ninguno de esos tres comienzos había sido el real.
El viaje había comenzado aun antes de que ella se imaginara o tomara la decisión de hacerlo. Comenzó 4 años antes en el minuto que se enteró, parada en el cuarto de una clínica, que su madre de 45 años se iba a morir. El viaje era reencontrase con la mujer que su madre había criado, encontrar su propia manera de ser y hacer el duelo que necesitaba por su muerte. Le llevó 4 años, 7 meses y 3 días hacerlo. Y no supo adónde iba a ir hasta que llegó. El día previo a comenzar, el conserje del hotel le preguntó su dirección y no supo cuál dar porque no sabía a qué lugar iba a volver al terminar.
Como no tenía ninguna experiencia en viajes de mochilera cargó cosas que no tenían sentido y durante los primeros 3 días de caminata le sangraba el cuerpo en los lugares donde su mochila estaba apoyada, sus hombros, su cintura. Sus pies le dolían terriblemente. Le dolía el  peso de lo que cargaba y esto no tenía que ver sólo con el peso físico. Cuando paraba de pensar en esas situaciones y dolores precisos, lo que ella dice que en realidad estaba pasando es que estaba empezando a aceptar y a lidiar con su vida y con lo que sentía. Pudo empezar a enojarse por la muerte de su madre y a llorar. Su vida había tocado fondo. Ella dice que se sentía perdida. Y comenta que luego se dio cuenta de que era lo que necesitaba para poder llegar hasta el otro lado, para atravesar su duelo. Cheryl Strayed comenta “no es que uno termina ese viaje, ese duelo, esa transición y sale en la otra orilla limpia por decirlo de alguna manera. Pero sí sale del otro lado de algo y desde allí se puede continuar.” Cheryl cuenta que hay un puente que ella sabía que existía que se llama El Puente de los Dioses y hacía allí se dirigió. Cuando llegó se sintió, no transformada de una manera nítida y clara como ansiamos que sea, algo tan claro que sea imposible no ver cuando emprendemos un viaje tan importante como el que ella realizó. Pero lo que sí sintió es que nunca más se iba a sentir tocar fondo como había sentido, que nunca más iba a volver al lugar o a la sensación con la cual había comenzado el viaje.
Chery tiene ahora cuarenta y tres años y dice que todo lo que es ahora nació de todo lo que pudo reunir y recolectar de sí misma en ese viaje. Realizó un viaje a través del desierto y de sí misma. Realizó un viaje que todos le decían que no hiciera, contra todos los pronósticos y contra viento y marea. Salió fortalecida y se sanó a sí misma en el proceso.

Y ustedes queridos oyentes ¿adónde se pierden para encontrarse?
Vicky Detry

lunes, 16 de septiembre de 2013

Para transportar un bebé

Hoy quería compartir con ustedes una reflexión sobre el contraste que presentan a veces distintas situaciones con las cuales convivimos cotidianamente.
Hace algunas semanas vi como una madre boliviana se preparaba para salir con su hijo de 8 meses. Con un brazo sostenía un varón de aproximadamente 6 o 7 kg. Con la mano libre buscó un trozo de tela de colores vivos con forma de cuadrado, de aproximadamente 1,5 mts de lado. Esa tela se llama hawayo y aunque estimo que en este caso era de corte industrial, es una artesanía  tejida desde hace muchísimas generaciones en muchas poblaciones del norte de nuestro país y de países limítrofes, como Bolivia.
La madre extendió el hawayo en el piso de tierra formado una figura de rombo. Acomodó el bebe en el centro sin sacarle la manta que lo tenía envuelto.
Dobló el extremo inferior del hawayo hacia arriba, tapando los pies del bebe. Agarró los dos extremos de los costados, uno con cada mano y fue subiendo la manta de colores vivos muy despacito. Pasó las dos puntas laterales a la mano izquierda y con la derecha acomodó el extremo superior de la manta hacia afuera. El bebe había empezado a llorar pero la madre continuo haciendo todo con mucha tranquilidad porque  sabía que se dormiría nuevamente en unos minutos.
Volvió a tomar una punta con la mano derecha y con cuidado se calzó el hawayo en la espalda. El extremo izquierdo lo pasó por debajo de su axila y el derecho por encima del hombro contrario y ató las dos puntas con un nudo doble a la altura del pecho. El bebe se acomodó sobre la espalda de su madre y mágicamente, dejo de llorar.
La otra cara del contraste  del que había comenzado a hablarles, se encuentra ejemplificada con los diversos modelos de cochecitos que podemos adquirir en el mercado. Los hay de todos modelos y tamaños. Por ejemplo, coche cuna mecedor 5 en 1, coche cuna travel system más butaca con base, coche cuna rebatible más butaca. Puede tener desde 4 hasta 8 ruedas, sombrilla, cierre, huevito desmontable, asiento rebatible y otros elementos más para el transporte confortable para los bebes.
Me pregunto cuál será la forma más confortable para el bebé. Estoy segura que ambas deben tener sus pro y sus contras. Por un lado, el cuerpo de la madre tan cercano a la piel de bebe, su olor, su respiración que acompaña el bamboleo de su cuerpo moviéndose. Por otro, el diseño ergonómico de un cochecito moderno, pensado para satisfacer todas las comodidades de un bebe que queremos llevar de un lado a otro cuando no lo hacemos a upa.
Una misma situación que es resuelta de dos formas diferentes y que me hicieron pensar en los contrastes que presentan a veces la convivencia de dos culturas.
Pensar en la seguridad de que los adelantos tecnológicos resuelven muchas cosas de nuestra vida cotidiana. Y descubrir que hubo y hay otras formas de resolverlas.

Y ratificar la creencia de que sólo el respeto por las costumbres puede asegurarnos una convivencia pacífica y enriquecedora entre todos nosotros.
Natalia Peroni

viernes, 13 de septiembre de 2013

Los perros son capaces de sentir el dolor de los humanos

Hoy nuevamente les propongo que hablemos de perros. Un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Goldsmiths en Londres reveló que después de varios experimentos comprobaron que los perros sienten el dolor o tristeza humana.
Cualquiera que haya tenido un perro ha sentido más de una vez que este lo comprende y que reacciona de manera diferentes dependiendo del estado de ánimo de su perro. Pero hoy se puede afirmar científicamente que los perros sienten el dolor de las personas y que también buscan aliviarlo.
En el experimento, 18 perros fueron expuestos a diferentes personas, entre los que se encontraban los mismos dueños y otros extraños, quienes debieron realizar varias expresiones como hablar, susurrar o tararear, pero no fue hasta que alguno fingió llorar cuando los perros adoptaron una actitud sumisa buscando de de inmediato el contacto físico como una forma de aliviar. Según este estudio todos los perros fueron capaces de distinguir cuando las personas se mostraron tristes, manifestando una actitud alerta que no se daba en las otras expresiones.
Por otro lado, expertos en el tema también explican que muchos pueden dudar de la capacidad intelectual o emocional de los canes, debido a que estos reaccionaron frente a situaciones fingidas. Sin embargo, es muy importante aclarar que no es un “problema” de los perros el no diferenciar cuando un sentimiento es real o no. Nuestro mismo cerebro no distingue si un sentimiento está siendo fingido o no, por lo que eso no altera los resultados del experimento.
Otros estudios realizados también han demostrado que la capacidad empática de los perros por ejemplo un estudio que explica que lo perros son capaces de contagiarse  con el bostezo humano. A diferencia del anterior estudio, donde no se producía diferencia cuando era su dueño o un extraño, esta vez la probabilidad de que el perro bostece aumentó cinco veces si es que era su dueño el que lo estaba haciendo.

Y ustedes queridos oyentes ¿qué opinan de este estudio? ¿Son cosas de perros? 
Vicky Detry

Mudanza sentimental

Si está entre tus planes mudarte, no dejes de prestar atención a estos consejos. Algunos son de índole práctico,  otros,  no tan prácticos pero con seguridad te serán útiles a la hora de encarar tamaño desafío.
Una vez que lograste comprar o alquilar la propiedad que será tu hogar en un futuro cercano, tenes que elegir la empresa de mudanza. No olvides comparar precios y servicios ofrecidos por los distintos candidatos, averiguar si los empleados cuentan con seguros y modos de facturación. Pero también preguntales si manipularán con cuidado algunos objetos que son muy caros a tus afectos porque el palo de agua que creció sin ningún pudor en el balcón, ese palo de agua te lo regaló tu madre el día que te fuiste a vivir sola.
Deberás decidir si vas a desprenderte de algunas cosas que hace años están en la baulera. Te caben dos opciones, hacer una feria americana o donarlos a una institución de caridad. El tema es que no hay forma de ponerle precio a los cuadernos de tus hijos de primero a séptimo grado, o la cunita que no usas hace más de 10 años y que claramente representa un peligro para cualquier bebé de mas de 3 kg de peso. Comprá una buena cantidad de bolsas de consorcio y encara la difícil tarea de seleccionar las etapas de tu vida que terminaran compactadas en un basural.
Notifica la fecha de tu mudanza en tu lugar de trabajo, seguramente dispondrás de algún día de licencia previsto por la ley. Si esto no fuera así, podes hablar con la gente de Recursos Humanos que es muy probable que no tengan mucho tiempo de escuchar las consecuencias del enorme stress emocional a que estás expuesto o expuesta, con lo cual seguramente te darán una licencia de algún tipo.
Notificar el cambio de domicilio a bancos, empresas de seguro, pases de autopista, compañía de celulares, consejos profesionales y tarjetas de crédito. Podes olvidarte por un tiempo de este trámite y vivir unas semanas en el limbo maravilloso de no tener que pagar tanto dinero por estos servicios. Quizá, quién te dice, descubrís que no necesitas tantos abonos en tu vida.
Mientras tanto, día a día, vas empacando tus cosas. Hacelo con prolijidad, tratando de rotular correctamente las cajas al estilo de “utensillos de cocina”, “vajilla de diario”, “ropa de los chicos”, etc. No dejes de prever varias cajas para las muchas cosas de tu casa que se resisten a ser rotuladas, como ser, anteojos que ya no sirven, cables que no sabemos que conectan, agendas de otros años y un fax que no te animas a tirar aún cuando sabes que hace varios años que no le compras el rollo de papel.
A esta altura, debo hacerte una recomendación muy especial. ¡Ojo con las fotos!. Vas a encontrarlas por doquier porque si vos tenés más de 30 años, sos de la época que todavía revelábamos las fotos en papel. Y no vas a resistir la tentación de mirarlas, una por una, hasta que la película de tu vida pase por delante de tus ojos dejando pocos baches sin haber sido fotografiados.
Unos dos o tres días antes, rega por última vez las plantas. El día anterior de la mudanza, descongelá el freezer y la heladera y trata de encontrar alguien que te desconecte los demás electrodomésticos de la casa. Y a la tardecita sentate a mirar por tu ventana por última vez. Trata de recordar la silueta de los edificios que tantas veces viste sin mirar, el color de los árboles de tu vereda, decodificá el ruido al que ya te acostumbraste y ole los jazmines que con tanto esfuerzo lograste hacer crecer en una maceta. Es probable que no sobrevivan el destierro.
Ese día seguramente te levantarás muy temprano, amanecerás por última vez mirando un determinado punto del universo. Tu casa  se llenará de gente que entra y sale a ritmo frenético, te harán millones de preguntas e irás quedando arrinconada en cada vez menos ambientes con algún mueble donde apoyar tu cansada humanidad. Serás la última en cerrar la puerta de una casa vacía, que hace eco, con las paredes que presentan las marcas donde hubieron cuadros y te darás cuenta que lo que fue un hogar es solamente eso, algunas paredes desnudas.

Si está entre tus planes mudarte, no dejes de pensar que esto, como todo, también pasa. Y que pronto te espera una nueva casa para convertir en tu hogar.
Natalia Peroni

sábado, 7 de septiembre de 2013

Equivocados en la felicidad

Hoy les propongo que hablemos sobre el escollo de la felicidad. El psicólogo Americano Dan Gilbert cree que en nuestra ardiente búsqueda de la felicidad la mayoría de nosotros tenemos el mapa equivocado. De la misma manera que las ilusiones ópticas engañan a nuestros ojos, Gilbert asegura que nuestros cerebros sistemáticamente juzgan erróneamente qué es lo que nos haría felices. Por lo tanto como simples humanos que somos, esta peculiaridad de nuestra cognición hace que no podamos predecir correctamente cómo ser felices, conseguir la dicha.

Esta premisa presentada en su más reciente investigación está respaldada por investigaciones clínicas derivadas de la psicología y la neurociencia.
Dice que si uno le presenta a cualquier persona 2 grupos, por un lado personas que hubieran ganado la lotería y por el otro lado personas que se quedaron parapléjicas. Ante la pregunta ¿quién te parece que es más feliz al cabo de un año? Las personas comunes responden en su gran mayoría lo que seguramente ustedes y yo pensamos: los que ganaron la lotería. La realidad es que se estudió a estos 2 grupos durante un año y se demostró que  ambos grupos eran igualmente felices.

Gilbert dice que cuestiones tales como tener una decepción amorosa, ganar o perder una elección, pasar un examen, etc tienen mucho menos impacto y menos duración en nuestra felicidad que lo que la gente espera que tenga.

El autor comenta que los seres humanos sintetizamos la felicidad pero pensamos que la felicidad es algo que se encuentra. Personas que han experimentado situaciones adversas en su vida se sienten felices. Da una serie de ejemplos: un hombre que estuvo 37 años en prisión siendo inocente y que dijo que no cambiaría un minuto de su vida o un hombre que podría haber sido el baterista de Los Beatles y que no fue y que dijo “Estoy más felíz de lo que hubiese sido con Los Beatles.” La realidad es que desconfiamos de esta gente pensando que están locos o que nos mienten. Pero Gilbert dice que la felicidad natural es lo que obtenemos cuando logramos lo que deseamos y la felicidad sintética es lo que hacemos cuando no obtenemos lo que deseamos. En nuestra sociedad actual creemos que este tipo de felicidad es de una calidad inferior que la otra. Pero Gilbert sostiene que la felicidad sintética es tan buena y real como la que se logra cuando obtenemos justo aquello que veníamos deseando. Dice que todos tenemos la capacidad de sintetizar la felicidad pero algunos lo hacen mejor que otros. El dice que nuestros anhelos y preocupaciones son hasta cierto punto pretenciosos porque dentro nuestro tenemos la capacidad de hacer la materia misma que estamos constantemente buscando cuando escogemos una experiencia. Por supuesto que algunas situaciones son efectivamente mejores que otras. Tenemos que tener preferencias que nos lleven a un futuro en lugar del otro. Pero cuando estas preferencias nos arrastran demasiado fuerte y demasiado rápido porque sobrevaluamos las diferencias entre esos futuros, estamos en riesgo. Cuando creemos que la única posibilidad de ser felices es obteniendo eso que deseamos tanto, ahí estamos en problemas.


Y ustedes queridos oyentes ¿cómo creen que es la felicidad? ¿Se consigue o se crea? 
Natalia Peroni