sábado, 18 de mayo de 2013

Vivir sin furia


Hoy les propongo que hablemos sobre vivir sin furia. Hace poco me reencontré con la historia de vida de 2 personajes totalmente disimiles: Gabriela Arias Uriburu y Nelson Mandela. Encontré en sus historias un rasgo en común: vivir sin furia, y éste fue el disparador que me llevó a reflexionar sobre este tema.
Más allá de las anécdotas puntuales de la historia de Nelson Mandela,  este líder inspirador inigualable quiero detenerme en un hecho. El ex presidente de la república de Sudáfrica estuvo preso durante 30 años por sostener la igualdad de derechos entre los blancos y los negros.  Esta simple idea lo llevó a la cárcel. Mientras estaba prisionero tomó una decisión que para mi es la que lo salvó de tener una vida miserable: que nadie lo iba a conquistar. Su idea, su pensamiento, aquello por lo que él luchaba era más grande que él. La historia es conocida pero brevemente salió de la cárcel y al poco tiempo fue elegido presidente de la república y desterró por siempre el apartheid. Pero no decidió matar a sus enemigos, exterminarlos, poner bombas. Lucho desde la paz con la clara convicción de que un día iba a ganar, no sólo él sino esta idea de igualdad entre los hombres de diferentes razas. Y ganó. En 1993 fue nombrado Premio Nobel de la Paz
 Gabriela Arias Uriburu se hizo conocida en 1997 cuando sus hijos fueron  “secuestrados” por su padre Imad Shaban, un jordano a quien conoció en Guatemala. Desde entonces, luchó durante años para verlos. La justicia guatemalteca le dio la tenencia de los chicos a Gabriela pero el padre no obedeció al juez, secuestró a Karim, Zahira y Shariff y se radicó en Jordania. 

En 1999, la justicia jordana la reconoció como madre de los niños. En 2005, renunció a sus derechos, confió en la palabra de su ex marido y comenzó a visitar a sus hijos por fuera del acuerdo. Hace poco escribió un libro que se llama Vínculos donde cuenta cómo superó ese drama. Ella dice: “Se entiende desde otro lugar, cuando uno empieza a comprender que los hijos son otra cosa y que uno tiene que entregar todo por ellos y para ellos para lograr una resolución. La historia viene a abarcarme a mí, esto de resolver el futuro de mis hijos, la familia en los chicos. No seguir minándoles la vida y seguir despedazándolos”. 

“Cuando un papá y una mamá empiezan a pelear, cada uno desde sus propios intereses, despedazan al chico, lo destruyen”, agregó Gabriela sobre la separación de un matrimonio y destacó que “hoy la veo a la historia, nos veo a nosotros y es haber llegado al Everest, todos, incluido el papá de los chicos”. 


“Podemos hablar desde muchas capas que tiene la historia, desde lo político, lo diplomático, lo multicultural. Pero en lo personal, y en lo íntimo, es poder mirarnos a los ojos y que no haya dolor. Eso para mí es un milagro”, “Reconocer los errores de uno en el otro es exactamente el trabajo que yo hice”,

Estas dos personas que sufrieron un drama superaron su propio dolor y su enojo. Fueron más allá de eso, no quedaron atrapados rumiando odio. Decidieron incluir a sus supuestos “enemigos”. Perdonar y buscar adentro de ellos mismos. Y vivir sin furia y sin resentimiento hacia aquellos que los defraudaron o les causaron un mal. Hacer las paces con su historia y seguir adelante. Lo mejor estaba por venir.
Y ustedes queridos oyentes ¿pueden vivir sin furia? ¿Pueden perdonar a pesar de?
Vicky Detry

martes, 14 de mayo de 2013

Los objetos que nos representan


Hoy quiero compartir con ustedes una experiencia que viví hace unos días en un grupo de mujeres que coordino, con quienes me reúno una vez por semana para hablar de la Comunicación Saludable. En cada encuentro y entre todas, vamos construyendo nuevos saberes y reciclamos antiguas herramientas de las que dispone el alma, que siempre sirven para profundizar y renovar la vitalidad de nuestros vínculos.
En este encuentro particular sobre el que les cuento, les propuse a las mujeres que cada una pensara en algún objeto que la representara. Un objeto que ellas sintieran como parte importante de su identidad. Que las definiera en algún aspecto muy personal.
Hicimos unos minutos de silencio, con los ojos cerrados, para llevar ese objeto a nuestra mente y así poder conectarnos con su forma, su color, su textura, su sabor o cualquier otro rasgo que despertara nuestra memoria emotiva al evocarlo.
Después compartimos lo que habíamos pensado y sentido. Y así, entre mate y mate y en un clima de intimidad y complicidad que nos arrancó sonrisas, lágrimas, carcajadas y reflexiones de todos los colores, fuimos escuchándonos con absoluto respeto -lo cual forma parte de nuestro compromiso permanente en este taller de Comunicación Saludable- y conociéndonos más a través de los objetos que habíamos elegido.
Para una de ellas, el lápiz delineador de ojos, que llevaba siempre en su cartera, era un objeto sumamente preciado que le recordaba sus 12 años, cuando una amiga la había maquillado y ella se había sentido bella por primera vez en su vida; una vida que había sido marcada tempranamente por el sufrimiento. Con los ojos delineados y la mirada brillante, ella se miró al espejo y supo que esa nueva mirada sobre sí misma la ayudaría a erguirse y dar pasos firmes en el futuro. Así fue; por eso, tal como nos confesaba risueña,  hoy en día no sale de su casa sin el delineador.
Para otra mujer, el celular representaba el universo de sus vínculos más cercanos y queridos. Según sus palabras, el teléfono era el “lugar” donde habitaban sus seres queridos, todos juntos, más allá de las distancias físicas que en realidad los separaban. Ella nos explicaba que no necesitaba tanto llamarlos permanentemente, sino llevarlos consigo “dentro” del celular.
Yo les conté que hay un pequeño frasco de perfume que llevo siempre conmigo porque amo su aroma. Mi olfato es agudísimo, y si pudiera condensar algunas fragancias en botellitas, lo haría. Por ejemplo: el olor de la tierra mojada, el del viento antes de una tormenta, el del pasto después de la lluvia, el de algunas flores, como el jazmín, el de una prenda que se secó al sol, me llevan sin escalas a momentos intensos y significativos de mi vida. Algunos son recuerdos tristes y otros, muy alegres. Yo les decía a las mujeres que a todos los valoro por igual y todos me emocionan, porque cada uno de ellos forma parte de la trama con que fui tejiendo mi vida; y les recordaba también que esa trama es tan única e irrepetible como la de cada una de ellas. Sin cada hilo, sin cada nudo, no hubiera podido tejer la trama que me sostiene, me lanza al mundo cada día y me envuelve cuando necesito protección. De modo que bendigo mi olfato, mis recuerdos y mi trama, que es mi vida. Todas las mujeres se unieron a mi bendición e incluyeron en ella sus propias tramas.
Luego continuamos: el mate le recordaba a una de ellas la primera vez que había aprendido a cebarlo para sus abuelos, que no eran sus abuelos biológicos sino adoptivos, a quienes ella –ahora una mujer mayor- había amado con toda su alma, aunque la historia de su adopción había estado signada por el dolor y el abandono por parte de su familia de sangre.
A otra de las mujeres, los dos anillos que lucía simbolizaban la época en que sus manos habían constituido su gran orgullo por lo lindas y lozanas. La vida la había enfrentado luego con la dureza del trabajo en el campo, pero entre todas la alentamos a volver a dedicarles a sus manos un tiempo diario –aunque fuera muy breve- de cuidado y de amor. Ella vio que esto era posible y volvió a sonreír.
Queridos oyentes, hoy les propongo llevar esta experiencia a sus familias o a sus grupos de amigos. Es muy sencilla y les aseguro que es impresionante la profundidad de las vivencias que suelen salir a la luz en el contexto de un grupo donde la escucha atenta, la empatía y el respeto son los invitados de honor.
Y a ustedes ¿qué objetos los representan y por qué? 
Clarina Pertiné

Reflexión sobre Bertolt Brecht


Seguramente conocen esta frase equívocamente atribuida a Bertolt Brecht "Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí".
El autor de estas líneas en una versión aproximada, ya que se han transmitido oralmente, es Martín Niemöller, un pastor luterano alemán que las utilizo como parte de un sermón en Semana Santa de 1946 bajo el título ¿Qué hubiera dicho Jesucristo?.
Pero Bertolt Brecht las usó en una de sus obras porque es un texto con el que imagino estaría de acuerdo. Todas las obras de Brecht están absolutamente ligadas a razones políticas e históricas y tienen un sobresaliente desarrollo estético. En Brecht se encuentran siempre unidos el fondo y la forma, la estética y los ideales.
Brecht que fue uno de los más influyentes poetas y dramaturgos del siglo XX. Desarrolló una nueva forma de teatro que se prestaba a representar la realidad de los tiempos modernos.
Además de conmover los sentimientos, obligaba al público a pensar; en las representaciones teatrales nada se daba por sentado y obligaba al espectador a sacar sus propias conclusiones. Hasta el fin de su vida sostuvo la tesis de que el teatro podía contribuir a modificar el mundo.
Brecht es el prototipo de intelectual revolucionario que ha tratado descifrar la realidad a través del arte. Y transformarla, porque la realidad podía y debía ser transformada y esto lo expresa brillantemente en su poema “No aceptes”, que dice así:
No.
No aceptes lo habitual como cosa natural.
Porque en tiempos de desorden,
de confusión organizada,
de humanidad deshumanizada,
nada debe parecer natural.
Nada debe parecer imposible de cambiar.
Silvio Rodríguez toma una cita de Brecht para la introducción de su tema “Sueño con serpientes” que seguramente conocen pero que vale la pena recordar: “Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles”.
Desde el primer momento, Brecth combatió al nazismo con su actividad y con su inteligencia: Dirigió junto a otros intelectuales, la revista Das Wort, que se distribuía desde Moscú, y que será una de las más importantes tribunas de la izquierda intelectual alemana.
Regresó del exilio en 1949 a Alemania del este. En 1955, Brecht recibió el premio Stalin de la paz y un año después falleció en Berlín del Este. Hoy quisimos recordarlo desde este espacio.
Natalia Peroni

Una reflexión sobre la autoayuda


Hoy les propongo que reflexionemos sobre la autoayuda.
La definición que nos ofrece el Free Dictionary en internet dice: “Ayuda que una persona se presta a sí misma, basada en técnicas de psicología efectiva y superación personal, para controlar la ansiedad, recuperar la autoestima, desarrollar la personalidad, lograr el éxito profesional, etc.”
Debo reconocer que el concepto de autoayuda siempre me produjo un pequeño escozor en el estómago, una cierta desconfianza. Asociaba la autoayuda con frases tales como “Tú puedes”, “Cree en ti mismo y lo lograrás.” Me sonaban a recetas prefabricadas. Frases publicitarias para vender libros vacíos de contenido.
Hace poco leí una entrevista que le realizaron al Lic. Gabriel Rolón sobre este tema. El dice: “Descreo totalmente de eso que se llama autoayuda. Si algo ha venido a descubrir el psicoanálisis es la existencia del inconsciente, lo que hace que debamos reconocer que siempre estamos atravesados por algunas ambivalencias, que queremos y no queremos la misma cosa. Plantear la idea de autoayuda es pensar que esto no existe, que alguien tiene solamente un “yo” que puede tomar una decisión consciente y llevarla adelante sólo a fuerza de voluntad.”
En este punto podríamos estar de acuerdo. Si pensamos, por ejemplo, en una persona que no tiene trabajo y le decimos que sólo con su fuerza de voluntad lo va a conseguir. Es claro que hay cosas que no dependen sólo de la voluntad.
Ahora bien, el concepto mismo de autoayuda parece un contrasentido. Auto - ayuda sería una ayuda que uno se imparte a sí mismo pero la realidad es que es una ayuda que viene desde afuera de uno mismo. A través de una historia de superación que leemos en algún libro o de una charla que escuchamos o de una técnica que alguien nos trasmite. En definitiva es creer en que algo o alguien nos va a dar una solución para un problema que tenemos.
Aquí es donde empecé a entender que la autoayuda se relaciona con la fe. Entonces busqué la definición de fe: “Creencia en algo sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón”  Pero también “Confianza en el éxito de alguien o algo”, “Testimonio, aseveración de que una cosa es cierta”, “Promesa”.
Miles y miles de personas leen libros de autoayuda. Existen millones de publicaciones sobre el tema. Personas de los más diferentes estratos sociales las consumen y de las más diversas ideologías. Tanto personalidades de renombre como el simple hijo del vecino pregonan teorías diversas basadas en este concepto. Pero, sería poco serio, queridos oyentes, que yo en este punto les dijera “tantantantan, millones de moscas no pueden estar equivocadas.”
Entonces vuelvo a la fe. Concuerdo con la teoría del Lic. Rolón y digo “La voluntad no mueve montañas”. Pero la fe si las mueve. O por lo menos eso es lo que creemos la mayoría de los seres humanos. Y entonces salimos desesperados a comprar esas teorías que nos venden personas en las cuales creemos, o, en las que queremos creer. No importa.
Necesitamos recetas y técnicas que nos den soluciones, que nos calmen la angustia, que nos resuelvan nuestros problemas. Pero, fundamentalmente,  necesitamos tener fe en que esa autoayuda nos va a dar la solución, nos va a calmar la angustia y a resolver nuestros problemas. Es una promesa de superación. Tener fe en que lo que viene, va a ser mejor.
Y ustedes qué opinan queridos oyentes ¿los ayuda la autoayuda?
Vicky Detry 

El humor de Macedonio Fernández


Hoy les propongo recordar a un excelente escritor argentino, Macedonio Fernández. Vio cambiar el siglo en una Buenos Aires en la cual se gestaba una generación literaria prolífera. Junto a ellas, participó activamente en la redacción de revistas de la vanguardia artística como Martín Fierro, en la cual colaboraba un Borges recién llegado de Europa.
Escribió novelas, cuentos, poemas, artículos periodísticos, ensayos filosóficos y textos de naturaleza inclasificable. Ha ejercido una gran influencia sobre la literatura argentina posterior. Recurría con frecuencia al humor en sus escritos. De hecho, se publican en 1944 sus notas sobre un trabajo titulado “Para una teoría de la humorística”.
Cuando en 1920 muere su esposa, sus hijos quedan al cuidado de abuelos y tías. Abandona la profesión de abogado. Y dice así; “De la Abogacía me he mudado; estoy recién entrado a la Literatura y como ninguno de la clientela mía judicial se vino conmigo, no tengo el primer lector todavía”.
Jorge Luis Borges, muy joven, redescubre a Macedonio con quien comienza una prolongada amistad. Cuatro décadas más tarde prologa una antología de las obras de Macedonio con estas palabras “En el decurso de una vida ya larga he conversado con personas famosas: ninguna me impresionó como él, o siquiera de un modo análogo”.
Macedonio vivía desinteresado de las críticas ajenas, de confirmaciones o refutaciones exteriores. Decía de sí: “Soy flaco y más bien feo. En cuanto a mi salud, ni un boticario hijo de médico y casado con partera la tiene peor. Tengo un lote de enfermedades, pero creo que con una me bastará al fin. No las combato porque no sé cuál es la que necesitaré mi último día”.
Vivió gran parte de su vida con muy pocos recursos, entre la ciudad y el campo. Con mucho humor escribía sobre su precaria situación económica “… empleo no consigo ninguno, aunque desde muchos años lo solicito; y seguiré hasta que sean 25 años. Entonces me jubilaré de pedirlo”.
Yo creo que existe una similitud en el uso del humor entre Macedonio Fernández y Borges. A propósito de este último, hay una anécdota bastante conocida, relatada en un artículo de 1999 del diario La Nación sobre “Borges y el humor” de Isidoro Blaisten. EL escritor se “encuentra dictando una clase en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires cuando un muchacho irrumpe en el aula y le dice que debe irse porque una asamblea estudiantil ha decidido que, desde ese momento, se suspendan todas las clases. Después de un agitado cambio de opiniones, el estudiantes amenaza “-Vamos a cortar la luz” y la respuesta de Borges “-Yo he tomado la precaución de ser ciego”.
Ambos autores disfrutaron de una muy buena amistad. Me gusta imaginar que el humor era un rasgo que compartían, esa costumbre que tenían ambos de apelar al absurdo y presentarlo en tono serio.
Termino con una carta de Macedonio Fernández para Borges: ”Querido Jorge Luis: Tienes que disculparme no haber ido anoche. Soy tan distraído que iba para allá y en el camino me acuerdo de que me había quedado en casa. Estas distracciones frecuentes son una vergüenza y me olvido de avergonzarme también… Muchas de mis cartas no llegan, porque omito el sobre o las señas o el texto. Esto me trae tan fastidiado que rogaría que se viniera a leer mi correspondencia en casa”
Macedonio Fernández fue un escritor que sin hacer absolutamente nada, era capaz de permanecer solo por horas. Pensar -no escribir- era su más preciada tarea. Aunque también solía, en la soledad de su pieza, o en la turbulencia de un café, abarrotar hojas con letra prolija y minuciosa. Que luego no publicada porque no le asignaba valor a la palabra escrita. Celebremos que otros hayan recuperado sus papeles. 
Natalia Peroni

Perros de servicio


Hoy les propongo que hablemos sobre los perros de asistencia. Estos perros son aquellos entrenados para ayudar y asistir a una persona con discapacidad.
Se me ocurrió compartir con ustedes este tema por una nota que leí en la revista de César Millán, el famoso encantador de perros. Contaba sobre una adolescente de 17 años que padece una enfermedad llamada Lupus. La misma le ataca los órganos internos, y en el caso específico de ella, el sistema cardiovascular. El cardiólogo les recomendó a los padres de la adolescente que le compraran un perro de asistencia, más específicamente un galgo ya que los mismos son  ideales para este tipo de enfermedad. El perro está constantemente con ella y se da cuenta antes que ella cuando está por tener un problema cardíaco y le avisa. Si bien son perros entrenados es su instinto lo que utilizan.
Hay seis categorías de perros de asistencia:
Perros guía: son adiestrados  para guiar a una persona con discapacidad visual o sordo-ciega
Perros de señalización de sonidos: especialmente entrenados para personas sordas.  Les avisan de sonidos cotidianos y los conducen a su fuente de procedencia. También los alertan con las alarmas.
Perros de servicio: adiestrados para prestar ayuda a personas con alguna discapacidad física en las actividades de su vida diaria.  Asistencia para la movilidad, petición de ayuda mediante teléfono o sistema de comunicación exterior, etc. .
Perros de aviso:adiestrados para dar alerta médica a las personas que padecen epilepsia, diabetes, etc.
Perros para personas con trastornos  autistas: adiestrados para cuidar la integridad física de las mismas, guiarlas y controlar las situaciones de emergencia que puedan sufrir.
Perros incluidos en proyectos de terapia asistida con animales de compañía: destinados a visitas a hospitales, centros geriátricos, pisos tutelados, centros personas con discapacidad, viviendas particulares, etc.
El sitio web de Canix, que es el Instituto Canino Europeo, cuenta que en EE.UU. se han hecho estudios científicos que demuestran que muchos disminuidos físicos, después de obtener un perro de servicio, se vuelven capaces de tener un empleo de media jornada o de estudiar. Además demuestran que se reduce entre un 60 y 70% el tiempo que las personas necesitan asistencia de otras personas al tener un perro ayudante.
¿Qué puede proporcionar un perro de servicio?
Independencia, facilidad en el proceso integración en la sociedad, auto confianza, amistad y afecto.
¿Qué sabe hacer un perro de servicio?
Estos perros tienen un nivel de obediencia tan alto que le permite a una persona en una silla de ruedas siempre controlarlo. Puede llegar a obedecer más de 90 órdenes diferentes que se dejan combinar de muchas formas, de manera que el perro puede llevar al cabo muchas tareas diferentes según la necesidad que tenga la persona recibidora. Estos son algunos ejemplos:
Abrir y cerrar roperos, cajones, puertas, incluida la de la heladera. Prender y apagar luces. Levantar cosas del piso. Empujar, arrastrar, y tirar cosas. Arrastrar sillas de ruedas sobre distancias cortas. Apretar botones difíciles de alcanzar. Llevar cualquier cosa en la boca. Recoger cosas de estantes, p.ej. en el supermercado. Colocar cosas en una canasta y transportarla. Pagar en una ventanilla o sobre un mostrador. Reclamar ayuda. Hacer la cama. Ayudarle a una persona a quitarse la ropa incluidos los cierres y los zapatos con cordones. Clasificar la ropa para lavar. Llenar y vaciar el lavarropas.
Finalmente, dice el sitio web,  cada perro sabe algunos juegos a jugar con su amo para reforzar todavía más la amistad incomparable y duradera creada entre el amo y el perro. A lo que agrego, siendo dueña de un perro, hacer la vida más felíz.
Vicky Detry

Belleza y alienación


Ideal de belleza y alienación
Ustedes se pusieron a pensar alguna vez en los cánones estéticos que imperan actualmente en la sociedad? Hoy les propongo repensarlos a partir de la evaluación y  autoevaluación que hacemos de las personas a partir de la apariencia física.
Para Castoriadis, psicoanalista y filósofo griego contemporáneo,  la institución es “una red simbólica, socialmente sancionada, en la que se combinan, en proporción y relación variable, un componente funcional y un componente imaginario”. Aquí aparecen tres elementos importantes que deberíamos dilucidar: lo simbólico, lo funcional y lo imaginario. Lo simbólico es la dimensión lingüística, tiene que ver con el lenguaje.
Lo funcional se relaciona con la dimensión instrumental de las instituciones, con su para qué. Por último, lo imaginario se relaciona estrechamente con lo simbólico pero no se identifica con él.
Lo importante es que lo imaginario, a diferencia de lo simbólico que implica un componente real/racional, se separa de lo real. Por ende, en el plano de las instituciones, y en este caso nos estamos refiriendo a la institución “belleza”, Castoriadis opone lo imaginario a lo funcional, como aquello que no responde a necesidades reales de los seres humanos sino que parece escaparse a toda racionalidad de medios y fines.
Este predominio de lo imaginario por lo simbólico es lo que para Castoriadis supone la alienación del individuo.  Esto es, el olvido del acto que dio origen a lo imaginario instituido, de modo que cobra realidad propia e independiente de toda funcionalidad, lo que significa que lo imaginario, que tiene sus raíces en prácticas sociales, se naturaliza y se vuelve incuestionable.
Y bajo este análisis quizá podamos comprender mejor algunas consecuencias que surgen en aras de la búsqueda de ciertos modelos de belleza, como la flagelación del propio cuerpo, a partir de una imagen degradada del mismo, o la discriminación de otra persona por su aspecto físico.
Lo que queremos destacar con estas observaciones es que la apariencia física es un criterio de valoración, tanto de la propia persona como de otras. Ahora bien, este criterio supone partir de ciertos parámetros para determinar lo que es una buena o una mala apariencia. Existen en estas valoraciones un conocimiento implícito de lo que es bello y de lo que no lo es. Pero lo más importante es que muchas veces los juicios estéticos parecerían tener carácter apodíctico en tanto hay personas de las cuales no se podría discutir su belleza o fealdad. Pensemos en ciertos actores o actrices que atraen la atención de las revistas y programas llamados “de chimento”, aquellos pueden gustar más o menos a cada persona, pero no se dudaría de su belleza. Esto parecería dar cuenta de un cierto ideal de belleza, absoluto y por ende incuestionable, que regula las acciones y juicios de las personas. Habría ciertas características que conformarían el tipo de la persona bella, de modo que alguien es más o menos bello de acuerdo a su proximidad con ese tipo o ideal.
La pregunta que esto plantea es: ¿quién establece este ideal de belleza a partir del cual se establecen los juicios estéticos?. Los cánones estéticos de una sociedad conforman una institución estética que los regula  la cual en distintas épocas se manifiesta y reproduce de distintas maneras.
Revistas, desfiles de moda, programas de televisión: son todos ámbitos en donde se definen el ideal de belleza humano. La asociación entre belleza y felicidad induce a las personas a valorarse a si mismas a partir de los ideales impuestos por la institución estética y a buscar acercarse a el. Los medios de lograr este acercamiento están disponibles en el mercado, listos para el que tenga dinero suficiente para adquirirlos. Lo trágico del asunto es que si, por ejemplo, consideramos a la ropa como uno de estos medios, vemos lo efímero que pueden llegar a ser, ya que lo que esta de moda cambia rápidamente, de modo que “estar a la moda” implica una carrera interminable de adquisición de productos distintos cada cierta cantidad de meses.
Lo que queremos decir con todo esto es que, en tanto las personas asumen como evidentes y naturales los parámetros de belleza que se les impone desde el mercado y regulan sus acciones y juicios a partir de los mismos, estamos ante una alienación de los individuos en la institución estética. .
Por suerte, como dice Castoriadis, siempre hay lugar para la libertad humana a partir de la cual es posible substraerse a la determinación, a veces tiránica, de ciertas instituciones.
Natalia Peroni